Agradecer la vida se torna particularmente significativo cuando se hace en compañía de quienes conviven con una condición crónica de salud. Por ello, este miércoles 3 de junio en la Sociedad Anticancerosa de La Victoria, se celebró la vida con sobrevivientes de cáncer y con personas recientemente diagnosticadas que, para seguir adelante, deben saberse –y sentirse– acompañadas.
Como al tratamiento y a los procedimientos mucho suman las manualidades por una razón muy sencilla: mientras se teje o se cose o se borda o se hace telar, la mente se desconecta de la enfermedad y el cuerpo ocupa ese tiempo en curarse; se efectuó el taller de almohaditas sanadoras a cargo de las licenciadas Alicia La Rosa y Santa Durand, quienes hicieron posible con retacitos de tela, agujas, hilos de coser, estambres, lazos,… que todos los participantes se dieran permiso absoluto para imaginar, reír, jugar y soñar, porque cada almohadita esconde en sí un trocito de papel con las esperanzas de cada quien. A la mañana de coser una almohadita sanadora, se sumaron divertidos ejercicios e historias de estas mujeres tan intensamente conectadas con la vida.
En el taller participaron por igual hombres y mujeres, hombres que de nadie dependen para coser un botón en su camisa y que disfrutan apoyar a las mujeres que forman parte de su vida y ser su efectivo respaldo.
Así mismo, tomaron parte -muy activamente- del taller, un grupo de jóvenes del CICPC-La Victoria, institución que ya suma unos cinco años apoyando cada una de las acciones que adelanta la Sociedad Anticancerosa cuyos profesionales de la salud también se animaron a elaborar su almohadita sanadora en compañía de algunos de sus pacientes.
Informa:
Yolanda Ramón V.
CNP 4534



