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Píldoras de vida y ciudadanía

Por La Victoria al día

La honestidad en una sociedad

La honestidad es un valor o cualidad propio de los seres humanos teniendo  relación con los principios de verdad, justicia e integridad moral. Una persona honesta es aquella que procura anteponer la verdad en sus pensamientos, expresiones y acciones. De esta manera dicha cualidad no sólo se refiere a la relación de un individuo con otro u otros o con el resto del mundo, sino también se puede decir que un sujeto es honesto consigo mismo cuando tiene un grado de autoconciencia significativo y es coherente con lo que piensa. Lo contrario de la honestidad sería la deshonestidad, cuya práctica es comúnmente repudiada en las sociedades contemporáneas, pues esto se asocia con la hipocresía, la corrupción, el delito y la falta de ética.

De esta manera tenemos que la honestidad como cualidad ética o moral en sociedad está ligada a la sinceridad, a la coherencia, la integridad, el respeto y la dignidad. Pero como la verdad humana nunca puede ser absoluta, la honestidad también es un valor subjetivo, en la medida en que depende del contexto y de los actores involucrados. Es así como se  vuelve difícil establecer parámetros morales compartidos de una sociedad o de una cultura a otra, e incluso entre grupos o entre individuos, estas concepciones pueden cambiar radicalmente y lo que para uno es una muestra de honestidad para otro no lo es. En algunas culturas se acepta como un hecho honesto la depredación de otros pueblos para favorecer al desarrollo de la propia sociedad; este factor no es bien visto en otras civilizaciones.

Así tenemos que en los distintos campos de una sociedad típica, el concepto de honestidad es variable y más o menos priorizado. Por ejemplo, se prioriza la honestidad en la ciencia, pero en los ámbitos políticos esta noción es más debatible. Pero es que la contaminación de la honestidad ha llegado hasta diversos campos, siendo la condena a este hecho muy versátil y dependiendo de los estándares aplicados. Por eso mientras que un evento deshonesto es repudiado sin dudar en una comunidad científica cuando se demuestra un plagio o un fraude, lamentablemente ese ejemplo no se reconoce en muchas ocasiones en los poderes del Estado donde los actos de corrupción y la falta de moral están cada vez más a la orden del día, sin olvidar los escándalos suscitado en otros tipos de poderes donde debe existir hasta más honestidad y seriedad en la conducta de sus miembros que en la misma política.

Hasta un nuevo encuentro, donde seguiremos aportando ideas para un mejor vivir y ejemplo ciudadano…y si quieres colaborar para que sigamos mejorando, escribe a mi correo.

Lic. Jesús Gustavo Trujillo Campos                                                                          

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