Inicio EntretenimientoLA VICTORIA ES MÁS QUE EL ESCENARIO: LA SAGA DE TERROR QUE NACE DE NUESTRAS LEYENDAS

LA VICTORIA ES MÁS QUE EL ESCENARIO: LA SAGA DE TERROR QUE NACE DE NUESTRAS LEYENDAS

Por Francisco Lara

Hay historias que no se inventan, sino que se respiran. Historias que flotan en el aire húmedo de la canal del río Calanche, que se esconden en las sombras de la Plaza Ribas al caer la noche y que susurran desde los cerros que abrazan la ciudad. Esa es la sensación que impregna «Crónicas: La Forma del Miedo», la ambiciosa saga literaria del joven escritor victoriano Italo M. Vera Da Cámara, que ha convertido a nuestra ciudad en el epicentro de una guerra sobrenatural que promete quedarse en la memoria de los lectores.

A lo largo de siete tomos (con los dos primeros ya disponibles y el tercero a punto de llegar en físico a las librerías), Vera Da Cámara ha construido un universo que es tan nuestro como el calor de diciembre o el eco de las campanas de la iglesia frente a la Plaza Ribas. La saga no es solo un conjunto de libros; es un viaje al corazón oscuro de La Victoria, un paseo por sus mitos, sus miedos y sus rincones más emblemáticos.

¿De qué va «Crónicas: La Forma del Miedo»?

Todo comienza en diciembre de 2005, en la vieja residencia del sector, donde un grupo de niños hace lo que todos hicimos en algún momento: se reúne en unas escaleras para contarse historias de terror. Pero en esta ocasión, el juego se vuelve peligrosamente real. Al narrar un cuento sobre una criatura de ojos amarillos y piel rojiza que acecha en la Colonia Tovar, los jóvenes Isaac, Charles, Eliel, Luis y Judy, sin saberlo, parecen abrir una puerta a algo que ya estaba ahí, esperando.

Esa criatura, a la que llaman El Diablo Rojo, no es una simple invención. Es una fuerza ancestral, un ser de caos que se alimenta del miedo de la ciudad y que tiene a las enigmáticas y temibles «Malditas» (un aquelarre de brujas con máscaras de madera) como sus secuaces. A partir de ese momento, los niños y la ciudad misma se ven arrastrados a un torbellino de sucesos paranormales.

La trama, que se extiende desde el 2005 hasta el 2010 en los primeros tomos, se convierte en una carrera contrarreloj para entender la naturaleza de esta «anomalía» que parece estar conectada al río Calanche y que funciona como un portal hacia otras dimensiones. A los personajes iniciales se les unen otros, como el enigmático Jairo (un niño con dones psíquicos), la médium española Agatha Lucero, y más adelante, nuevos jóvenes que lidian con las consecuencias de aquella noche de cuentos en una ciudad que ya no es la misma.

La Victoria, más que un escenario: Es un personaje más

Lo que hace única esta saga es la forma en que Vera Da Cámara ha territorializado el terror. No es una historia que podría pasar en cualquier lugar; está anclada a nuestra geografía y a nuestra historia.
La canal del río Calanche se convierte en la columna vertebral de la novela, un lugar que en la vida real es un simple paso de agua, pero que en la pluma del autor se transforma en una arteria viva por donde circulan entidades, recuerdos y portales a otras épocas. Las calles adoquinadas de la Plaza Ribas y su imponente iglesia son testigos de apariciones espectrales y de la lucha entre la luz y la oscuridad. El Parque La Estación, el Cuartel Montilla, la Hacienda Santa Teresa e incluso la mítica Colonia Tovar aparecen en las páginas, no como simples fondos, sino como espacios cargados de una energía propia, donde la historia real de la ciudad (Su fundación, la Batalla de La Victoria de 1814, las leyendas de aparecidos) se entrelaza con la ficción para crear un mito propio.
No es casualidad. Italo M. Vera Da Cámara escribe lo que conoce. No se limita a ambientar su historia en La Victoria; la siente. Y al sentirla, logra que nosotros, los victorianos, la reconozcamos. Esa sensación de que algo te observa cuando pasas cerca de la canal a altas horas de la noche o el escalofrío al caminar por el casco histórico son las materias primas de esta obra.
«Crónicas: La Forma del Miedo» es, en esencia, una carta de amor a La Victoria, pero escrita con tinta de miedo. Es un recordatorio de que bajo el calor de nuestro sol y el bullicio de nuestras calles, se esconden historias que aún esperan ser contadas. Y en este caso, Italo M. Vera Da Cámara ha hecho el trabajo de hacerlo por nosotros, entregándonos una obra que no solo es entretenida, sino que nos devuelve un espejo de nuestra propia identidad.

Con una trama que mezcla una crítica social certera, una reflexión espiritual necesaria, y un planteamiento filosófico disfrazado de entretenimiento estos libros han llegado para quedarse en quienes se atreven a mirar el misterio en sus páginas.

Para quienes deseen adentrarse en este universo, los primeros dos tomos, «El Diablo Rojo» y «Presencias Oscuras», ya están disponibles en librerías. El tercero, «La Victoria del Diablo Rojo», se publica oficialmente en físico este mismo año. El resto de la saga, incluyendo «Las Líneas de Agatha», «Hasta Que Alguno Muera» y «Las Malditas», se encuentra disponible en plataformas digitales.

La Victoria ya no será la misma después de leer esta saga. Y quién sabe, quizás la próxima vez que escuches un silbido de dos tonos al anochecer, entiendas que el miedo, en nuestra ciudad, tiene forma.

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